Articulo: Farmacos de accion lenta para el tratamiento de la artrosis

Tratamientos lentos para artritis

mayo 3, 2010 at 12:03 am Deja un comentario

Nuevo Tratamiento Farmacologico para artritis y artrosis II

Farmacos Nuevos para artritis

mayo 2, 2010 at 11:54 pm Deja un comentario

Nuevo tratamiento farmacologico para artritis y artrosis

Nuevos Tratamientos para artrisis y artrosis

abril 24, 2010 at 7:51 pm Deja un comentario

Tratamiento farmacologico para artrosis

Tratamiento farmacológico de artrosis

abril 24, 2010 at 7:32 pm Deja un comentario

Tratamiento No Farmacologico de Artrosis

Disminución de la carga articular

Una mecánica corporal inadecuada puede causar o agravar la artrosis. Es útil corregir las posturas defectuosas o colocar apoyos para la lordosis lumbar excesiva. Es preciso evitar la sobrecarga de las articulaciones afectadas. Los pacientes con artrosis de la cadera o la rodilla deben evitar la permanencia prolongada en pie, en cuclillas y de rodillas. A los obesos hay que aconsejarles que pierdan peso. En los pacientes con artrosis del compartimiento interno de la rodilla, los dolores articulares pueden aliviarse usando una plantilla en forma de cuña.

Durante el día es saludable que el paciente tenga períodos de reposo, pero rara vez está indicado inmovilizar totalmente la articulación dolorosa, excepto en casos de artrosis de mano. En las articulaciones interfalángicas distales la artrosis es tan dolorosa que interfiere en la función de la mano; en estos casos se coloca una férula termoplástica que impide la flexión y de esta manera el dolor disminuye, la función global de la mano mejora y los espasmos musculares se reducen. Las férulas también son eficaces en la artrosis de la articulación trapecio-metacarpiana y pantrapecial. La inmovilización rígida no constituye una opción aceptable a largo plazo para el dolor de las articulaciones interfalángicas proximales, ya que limita la función de la mano y puede provocar acortamiento de los ligamentos colaterales. En los pacientes con artrosis unilateral de cadera o rodilla, el uso de un bastón que se sostiene con la mano contralateral reduce el dolor articular al disminuir las fuerzas del contacto articular. La artrosis bilateral obliga a utilizar muletas o una andadera.

Vendaje rotuliano

La artrosis del compartimiento femororrotuliano produce en ocasiones dolor intenso, en especial al colocarse de rodillas o en cuclillas o al subir escaleras. En estos casos, el vendaje medial de la rodilla reduce considerablemente el dolor. La técnica del vendaje es sencilla, económica y el paciente puede aprender a vendarse con instrucciones mínimas. El alivio sintomático que se logra con el vendaje puede mantenerse con ejercicios isométricos para reforzar el vasto interno del cuadríceps, lo que facilita la realineación de la rótula durante un tiempo prolongado.

Plantillas ortopédicas y ortosis

En los pacientes con artrosis del compartimiento medial de la rodilla se ha demostrado que el dolor es directamente proporcional a la magnitud del momento de  aducción externa (que es una medida del giro en varo de la rodilla durante la marcha). Las plantillas ortopédicas son de gran utilidad en el tratamiento conservador de la artrosis del compartimiento tibiofemoral medial. Su uso cambia la posición espacial de la extremidad inferior de manera que el eje mecánico queda casi vertical y el eje calcáneo cambia a una posición en valgo con respecto a la articulación tibiotalar, reduciendo la carga excesiva del compartimiento medial de la rodilla y el esfuerzo sobre el ligamento colateral lateral. Las plantillas ortopédidas laterales reducen considerablemente el uso de antiinflamatorios no esteroideos en los pacientes con artrosis de rodilla. Las plantillas elaboradas a base de una malla de propileno son prácticas, económicas y lavables y pueden durar hasta dos años, esto es, casi el doble que las plantillas de cuero.

Métodos térmicos

La aplicación de calor en la articulación con artrosis reduce tanto el dolor como la rigidez. Existen varias técnicas, pero la más económica y cómoda es un baño de tina caliente. Algunas veces se obtiene un mejor efecto analgésico con frío que con calor.

Ejercicio

Las personas que realizan ejercicio de manera regular viven más y son más sanas que las sedentarias. La artrosis de las articulaciones de apoyo limita la actividad física y el ejercicio que la persona puede realizar, de manera que estos individuos tienen mayor riesgo de sufrir hipertensión, obesidad, diabetes y trastornos cardiovasculares, esto es, enfermedades relacionadas con su falta de actividad. Sólo 24% de los individuos con artritis informan realizar algún grado de actividad física suficiente para mantenerse saludables; 75% son sedentarios o realizan muy poca actividad. La artritis constituye la razón principal de que los ancianos sean inactivos o limiten su actividad, y limita más la realización de ejercicio que cardiopatía, hipertensión, ceguera o diabetes. Los estudios sobre salud cardiovascular han demostrado que la capacidad aeróbica (acondicionamiento cardiovascular) de los hombres con artrosis pronunciada de rodilla es >30% menor que la de los testigos sin artrosis. Incluso a una velocidad lenta, las personas con artrosis de rodilla gastan más energía (que se mide por el consumo de oxígeno) al caminar que los testigos de edad y sexo similares.

Probablemente la discapacidad de los pacientes con artrosis se relaciona más con su capacidad de permanecer activos, mantener su condición física y conservar un peso corporal normal que con los cambios patológicos de la articulación enferma. Aunque no se puede curar la artrosis, sí es posible corregir la falta de actividad. Los hombres cuarentones que no realizan suficiente actividad física y que obtuvieron una calificación baja en la prueba de esfuerzo con banda sin fin mostraron un índice de mortalidad mayor que sus contrapartes con buena condición física. Sin embargo, de los que no tenían condición física pero que se sometieron a un programa de acondicionamiento, el riesgo de mortalidad disminuyó 44 por ciento.

La magnitud del acondicionamiento aeróbico (esto es, caminata, ciclismo, ejercicio acuático) necesario para lograr el acondicionamiento cardiovascular no extraordinaria para que las personas con artrosis no lo puedan realizar. Los individuos con artrosis de las articulaciones de las extremidades inferiores que pueden realizar ejercicio moderado o vigoroso cuando menos tres veces por semana (esto es, alcanzando de 70 a 85% de su frecuencia cardíaca máxima), intensidad que permite a una persona conversar mientras realiza ejercicio continuamente durante 20 a 60 min, mejora su condición física y su salud sin exacerbar el dolor articular ni aumentar la necesidad de consumir analgésicos. Las personas con artrosis que realizan este tipo de ejercicio manifiestan que tanto el dolor articular como la discapacidad disminuyen mientras mejora su acondicionamiento muscular y cardiovascular (fuerza y rendimiento). También manifiestan que tanto la función como la calidad de la vida mejoran, y lo mismo ocurre con la mecánica de su marcha y la velocidad con que caminan. Las personas con artrosis de cadera o rodilla pueden participar en ciertos ejercicios de acondicionamiento para mejorar su condición física y su salud sin aumentar el dolor articular y la necesidad de consumir analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos.

La inmovilidad por dolor de una articulación con artrosis origina atrofia muscular. Los músculos periarticulares son muy importantes para proteger al cartílago articular de la tensión, de manera que los ejercicios de fortalecimiento son muy importantes. En los pacientes con artrosis de rodilla, el fortalecimiento de los músculos periarticulares reduce el dolor articular tanto como los antiinflamatorios no esteroideos en un lapso de semanas. La mayor parte de la información disponible sobre los beneficios de los ejercicios terapéuticos se refiere a los ejercicios de resistencia. No obstante, los beneficios de los ejercicios terapéuticos van más allá del fortalecimiento muscular. En estudios en que se realizaron de cuatro a 10 sesiones con instructor seguidas de ejercicios en casa, donde los pacientes al principio se ejercitaban cinco veces a la semana y reducían la frecuencia en los siguientes seis meses a dos días por semana, la aceptación fue excelente. Los resultados mostraron que tanto el dolor como la ansiedad y la depresión disminuyeron, mientras que la fuerza, la resistencia, la propiocepción y el estado funcional de las extremidades inferiores mejoraron, reduciendo la discapacidad. Los pacientes con artrosis pueden lograr y mantener una gran mejoría con intervención mínima y con ejercicios autónomos.

Instrucción de los pacientes

En el caso de muchos pacientes con artrosis lo único que se necesita para lograr un resultado positivo es animarlos, tranquilizarlos, aconsejarlos sobre el ejercicio y recomendarles las medidas necesarias para reducir la carga de la articulación enferma (como el uso de bastón y zapatos adecuados). Los programas de educación del paciente ofrecen más beneficios de los que se pueden lograr con antiinflamatorios no esteroideos en el tratamiento sintomático de las artrosis.

De hecho, estos programas aportan entre 20 y 30% más beneficios que los NSAID. La instrucción más importante para el paciente con artrosis no son los conocimientos sobre la anatomía de las articulaciones ni la definición de un osteofito, sino la educación para cuidarse a sí mismo, subrayando la participación del propio paciente en el tratamiento de su enfermedad; además, se le enseñan las habilidades necesarias para sobrellevar su problema desde el punto de vista médico, emocional y social.

Se ha diseñado una gran variedad de programas de autoayuda para los pacientes con artrosis, como el Arthritis Self-Management Program patrocinado en Estados Unidos por la Arthritis Foundation. La participación de estos pacientes en un programa estructurado y comunitario, dirigido por personas comunes, reduce mucho el dolor, la discapacidad y la depresión. Los pacientes que participan en estos programas manifiestan un mayor provecho de las conductas de autoayuda, esto es, toman sus medicamentos como se les indica y se comunican regularmente con los encargados de su tratamiento médico. Además, sus beneficios pueden prolongarse durante varios años, incluso sin necesidad de reforzar el programa.

Irrigación de la rodilla

La irrigación abundante de la rodilla con artrosis a través de una aguja grande para lavar la fibrina, los restos de cartílago y otros materiales ofrece varios meses de alivio en algunos pacientes cuyo dolor articular ha sido refractario a analgésicos, NSAID y glucocorticoides intrarticulares. No obstante, en un estudio aleatorizado controlado de pacientes con artrosis de rodilla en el que se aplicó una irrigación falsa, se concluyó que la mayor parte de los beneficios obtenidos con esta técnica pueden atribuirse a su efecto de placebo.

Desbridación y lavado artroscópico

La cirugía artroscópica es útil para aliviar el dolor de rodilla y mejorar la función en el subgrupo de pacientes con artrosis de rodilla en quienes algunos cuerpos sueltos, colgajos de cartílago o meniscos separados (esto es, una laceración en forma de asa de cubeta) originan una serie de síntomas mecánicos como trabazón o una articulación vencida. La desbridación artroscópica, esto es, el acto de emparejar la superficie del cartílago articular o el menisco, desbastar los osteofitos y eliminar la membrana sinovial inflamada, se utiliza de manera extensa en los pacientes con artrosis sintomática de rodilla que carecen de síntomas mecánicos y que no han mejorado con el tratamiento farmacológico, pero este método terapéutico no tiene mayores beneficios sintomáticos que el placebo en estos enfermos.

marzo 31, 2010 at 2:59 am 1 comentario

Partes mas Afectadas del Cuerpo por Artrosis

Articulaciones interfalángicas

La variedad más común de artrosis idiomática corresponde a los nódulos de  Heberden (hiperplasia ósea de las articulaciones interfalángicas distales) (fig. 2). También existe una transformación similar en las articulaciones interfalángicas proximales denominada nódulos de Bouchard. Con frecuencia estos nódulos aparecen de manera gradual, originan muy pocas molestias y no suelen interferir en la función. Sin embargo, en ocasiones se acompañan de dolor, enrojecimiento y edema, que pueden ser desencadenados por un traumatismo leve. En la inserción del tendón extensor de los dedos en la base de la falange distal se forman quistes dorsales gelatinosos.

Artrosis erosiva

La artrosis erosiva se ubica principalmente en las articulaciones interfalángicas proximales o distales. Este tipo de artrosis es más destructiva que la artrosis típica; se acompaña de datos radiográficos de colapso de la placa subcondral y algunas veces de anquilosis ósea. La deformidad y las deficiencias funcionales son en ocasiones pronunciadas. La membrana sinovial exhibe una infiltración más extensa de mononucleares que en otros tipos de artrosis.

Artrosis generalizada

La artrosis generalizada se caracteriza por lesiones en tres o más articulaciones o grupos de ellas (las articulaciones interfalángicas proximales y distales se consideran como un solo grupo cada una). Se acompaña de grandes nódulos de Heberden y Bouchard. Los brotes de inflamación se caracterizan por edema de los tejidos blandos, enrojecimiento y calor. La velocidad de eritrosedimentación se acelera, pero el factor reumatoide sérico es negativo.

Base del pulgar

La segunda región que se lesiona con más frecuencia por la artrosis es la base del pulgar. Frecuentemente se acompaña de edema, hipersensibilidad y crepitación al mover la articulación, con pérdida del movimiento y la fuerza. La formación de osteofitos origina un aspecto “cuadrado”. El dolor por pellizcamiento provoca la aducción del pulgar y la contractura del primer espacio interdigital, que con frecuencia origina hiperextensión compensadora de la primera articulación metacarpofalángica y deformidad del pulgar en cuello de cisne.

Cadera

Los defectos congénitos o del desarrollo (p. ej., displasia del acetábulo, enfermedad de Legg Calvé-Perthes, deslizamiento epifisario de la cabeza femoral) pueden explicar ciertos casos de artrosis de la cadera. El dolor de esta afección se percibe generalmente en la región inguinal, pero puede referirse a las nalgas o a la parte proximal del muslo. Con menos frecuencia, la artrosis de la cadera produce dolor en la rodilla. El dolor se puede desencadenar moviendo la cadera afectada en toda su amplitud. Al principio, la flexión puede ser indolora, pero la rotación interna exacerba el dolor. Pronto hay limitación y pérdida de la rotación interna, seguida de pérdida de la extensión, de la aducción y de la flexión como consecuencia de la fibrosis de la cápsula articular, de los osteofitos expansivos, o de ambas cosas.

Rodilla

La artrosis de la rodilla puede afectar el compartimiento femorotibial interno o externo, el compartimiento femororrotuliano, o ambos. Con la palpación se descubre hipertrofia ósea (osteofitos) y dolor provocado con el contacto y la presión. Si existe derrame, suele ser escaso. Al movilizar la articulación es común oír crepitaciones. La artrosis del compartimiento interno puede producir una deformidad en varo (piernas en paréntesis), mientras que la del compartimiento externo puede causar una deformidad en valgo (piernas en X). El signo de “retirada” positivo (dolor al comprimir manualmente la rótula contra el fémur durante la contracción del cuadríceps) puede ser una manifestación de la artrosis femororrotuliana.

La condromalacia rotuliana, que se caracteriza también por dolor en la parte anterior de la rótula y por un signo de retirada positivo, es un síndrome de dolor femororrotuliano, muchas veces bilateral, que afecta a adolescentes y adultos jóvenes. Es más frecuente en mujeres que en varones. Sus causas son diversas (p. ej., angulación anormal del cuadríceps, rótula alta, traumatismos). Aunque al explorar la rodilla puede observarse reblandecimiento y fibrilación del cartílago situado en la cara posterior de la rótula, esta lesión no suele ser progresiva; la condromalacia rotuliana tampoco suele ser precursora de la artrosis. En la mayoría de los casos son eficaces los analgésicos o los NSAID y la fisioterapia; en otros, el dolor puede aliviarse corrigiendo quirúrgicamente el defecto de alineamiento de la rótula.

Columna vertebral

La artrosis de la columna vertebral se extiende hasta las articulaciones apofisarias, los discos intervertebrales y los ligamentos paraespinosos. La espondilosis es un proceso degenerativo de los discos. El diagnóstico de artrosis vertebral debe reservarse para los pacientes que tienen afección de las articulaciones interapofisarias y no sólo degeneración de los discos. Los síntomas de la artrosis vertebral son dolor y rigidez localizadas, pero, además pueden ocurrir dolores radiculares y debilidad motora cuando la artrosis se complica con la compresión de las raíces nerviosas por un osteofito que bloquea un agujero nervioso, con el prolapso de un disco degenerado, o con la subluxación de una articulación interapofisaria.

En la hiperostosis esquelética idiopática difusa (diffuse idiopathic skeletal hyperostosis, DISH) los ligamentos paraespinosos se calcifican y osifican exageradamente; esta enfermedad debe distinguirse de la artrosis. Si bien la DISH suele clasificarse como una variedad de artrosis, no se extiende hasta las diartrosis. En las radiografías, la calcificación y osificación de los ligamentos espinales anteriores confieren a los cuerpos vertebrales anteriores el aspecto de “cera flotante”. Sin embargo, puede verse una zona radiolúcida entre el hueso recién depositado y el cuerpo vertebral, lo que distingue a la DISH de los osteofitos marginales de la espondilosis. Los espacios discales intervertebrales están bien conservados, y las articulaciones sacroilíacas e interapofisarias son de aspecto normal, lo que ayuda a diferenciar la DISH de la espondilosis y de la espondilitis anquilosante, respectivamente. La DISH ocurre en personas de mediana edad y en los ancianos, y afecta más a los varones que a las mujeres. Es frecuente que los pacientes no tengan síntomas, pero a veces hay rigidez musculoesquelética. Las alteraciones radiográficas suelen ser mucho más intensas de lo que podría suponerse por la levedad de los síntomas.

marzo 31, 2010 at 2:48 am Deja un comentario

– Diagnostico: Datos de Laboratorio y Signos Radiográficos de OA

El diagnóstico de artrosis suele basarse en los datos clínicos y radiográficos. En las primeras fases, la radiografía puede ser normal, pero el estrechamiento del espacio articular se vuelve más evidente a medida que desaparece el cartílago articular. Otros signos radiográficos característicos son esclerosis del hueso subcondral, quistes subcondrales y osteofitos. También pueden verse alteraciones del contorno articular debidas a la remodelación ósea y subluxaciones. La pérdida del espacio articular tibiofemoral se considera un sustituto radiográfico del adelgazamiento del cartílago articular, pero esta falta de espacio no indica con precisión el estado del cartílago articular en los pacientes con artrosis incipiente sin datos radiográficos de cambios óseos (p. ej., esclerosis subcondral o quistes, osteofitos). De igual modo, la presencia exclusiva de osteofitos, si no hay otros signos radiográficos de artrosis, puede deberse al envejecimiento más que a la artrosis. Como ya se dijo, en la artrosis suele haber mucha discordancia entre la intensidad de los datos radiográficos, la importancia de los síntomas y el grado de incapacidad funcional. Por eso, aunque >90% de las personas de más de 40 años tienen algunas alteraciones radiográficas propias de artrosis en las articulaciones que soportan peso, sólo 30% de esas personas padecen síntomas.

No existen análisis de laboratorio que establezcan el diagnóstico de artrosis, pero algunas pruebas ayudan a identificar las causas de la artrosis secundaria. La artrosis primaria no es de tipo diseminado, de manera que la velocidad de eritrosedimentación, la química sanguínea, la biometría hemática y el examen general de orina son normales. El análisis del líquido sinovial revela leucocitosis discreta (<2 000 leucocitos/ l) con predominio de mononucleares. Este estudio es especialmente útil para excluir otras enfermedades, como depósito de pirofosfato cálcico dihidratado, gota o artritis séptica.

Tabla 3. Principales diagnósticos diferenciales con la artrosis (según localización).
MANOS y
MUÑECAS
  • Artritis reumatoide
Clínica: predilección por MCF y carpo
Analítica: ↑ VSG y FR (+)
Rx: artritis erosiva
DEDOS
  • Artritis psoriásica
  • Espondiloartropatías
Clínica: dermatitis, sacroileítis, uveítis, etc.
Analítica: ↑ VSG y HLA-B27 (+)
DEDOS
  • Tofos gotosos
Clínica: podagra, diuréticos, enolismo, etc.
Analítica: ↑ uratos
CADERAS
  • Necrosis aséptica
  • Artritis inflamatorias
Pruebas de imagen. Rx, TC, RM
Analítica: ↑ VSG
RODILLAS
  • Condrocalcinosis
  • Osteocondritis
  • Partes blandas: meniscos, ligamentos, tendones, etc
Rx: calcificaciones meniscales
Rx: necrosis avascular

Exploración física y RM

COLUMNA
  • Aplastamiento vertebral: osteoporosis, metástasis
  • Neuropatías/radiculopatías
Historia clínica
Pruebas de imagen. Rx, TC, RM
Analítica, EMG, etc.

marzo 31, 2010 at 2:09 am Deja un comentario

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